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2017

Open to The Open

Son casi dos años desde que comencé con esta hermosa locura y obsesión que es el CrossFit. Nunca fui muy deportista, todo lo contrario. Me pasé toda la media en el colegio condicional por inasistencia. Los Lunes tocaba Educación Física y no había amenaza posible que me hiciera ir ese día. Probé con el gimnasio mil veces, fui a todas las clases habidas y por haber y nada, me aburría a la semana. Hasta que llegué aquí y me enamoré. Pasé un año entero a cabezazos con cada movimiento, luchando por no morir en cada WOD o salida a correr, pero poniéndole ganas y tozudez mas que otra cosa.

Por ahí por Enero o Febrero, no recuerdo bien cuando fue, el Open se aproximaba y yo no tenía absolutamente ninguna intención de participar. Me conformaba con hacerle barra a “los que sabían”. Entonces, en una clase de viernes, Polo y Esteban me acorralaron:

–  “¿Por qué no vas a hacer el Open? Es una tremenda oportunidad!”.
–  “Miren, no lo quiero hacer porque tendrían que inventar una categoría BAJO escalado para mi”.
–  “No se trata de eso! Tienes que probarte a ti misma, ver hasta donde puedes llegar!”.

Pucha que me resistí, tenía tanto miedo (¿a qué exactamente? ahora no me lo explico). Pensaba que esto no era para mi, demasiado nueva, demasiado lejos de cualquier concepto que se pudiera tener de alguien fit (me sentía tan fit como puede llegar a serlo un manatí), pero mis adorados coaches terminaron convenciéndome. Ese mismo día me inscribí. Si les digo que de nervios sentí pelícanos en la guata, me quedo corta.

 

“Birds don’t just fly, they fall down and get up
Nobody learns without getting it wrong…”

 

Nunca sabré explicar bien lo aterrada que estaba ese primer día. Llegamos al box tempranito, y yo no lograba sacudirme esa sensación de pánico, pensaba todo el rato “¿Voy a dejar caer la kettlebell en mi cabeza? ¿Me voy a morir en el intento? ¿Cómo demonios voy a hacer esto? ¿Cómo me convencieron?

Carlos, mi pareja, me presentó a gente de su equipo y ellos mismos me ayudaron a calentar y tranquilizarme. De alguna manera sobreviví al 17.1, al 17.2 y así hasta el 17.5. Los Jueves , cuando se anunciaba el wod, y Sábados se convirtieron en días sagrados. La dinámica hacía que la semana fuera mas corta, porque admitámoslo ¿cuántos esperábamos impacientes la publicación de resultados o de las fotos?

Ya casi no puedo recordar a toda la gente que conocí durante esas benditas semanas, pero sí atesoro la sensación de tener a tanta gente apoyándote, gritando tu nombre; es tan sobrecogedoramente emocionante, que en una ocasión terminé con ataque de llanto de pura emoción y cansancio, por ahí me dijeron “sin colapso, no es Open”. La idea palpable de comunidad, de pertenecer a algo, es un sentimiento muy bonito. De ver a tus compañeros triunfar y admirarlos, de ver a los coaches esforzándose tanto como uno y solamente poder maravillarse ante lo que piensas que traspasa los límites humanos.

Yo terminé última. Si, ÚLTIMA ¿Y saben que? Realmente no me importó nada, para alguien con pánico a equivocarse y al ridículo es harto decir. La experiencia, el amor verdadero por el deporte, la comunidad, TODO lo que aprendí durante esos días hace que el número en el ranking pase a segundo plano. Me di cuenta que era capaz de mas de lo que yo creía, todas esas “NO REP” me enseñaron dos cosas muy importantes:

1. Había movimientos que estaba haciendo muy mal y era indispensable corregir la técnica antes de pensar en seguir aumentando el peso.
2. Durante las clases estaba flojeando harto (HARTO!). Uno puede resistir y empujarse mucho mas allá de lo que piensa cuando tienes a un juez encima (aunque a mi me juecearon con harto amor, implacablemente, pero con amor). Me propuse “No-Repearme” más seguido, perderle el miedo al porrazo, llegar a ese límite que te llevas a ti mismo durante una competencia, y este año sencillamente ver cuanto he mejorado (spoiler: la actitud ya es otra, punto para mi!).

 

“Look at how far you’ve come, you filled your heart with love
Baby you’ve done enough, take a deep breath
Don’t beat yourself up, don’t need to run so fast
Sometimes we come last, but we did our best”

 

Hoy, casi un año después, no concibo la idea de no repetir la experiencia. Ya no hay excusas posibles, les juro que la sola experiencia lo vale todo, es cosa de animarse; no van a faltar las manos, los hombros, los alientos, los amigos, los consejos y el apoyo de cada uno. Aunque ahora mismo estoy luchando contra una lesión, quiero, espero y SÉ que voy a volver. Aunque quede última de nuevo, ¿qué importa? Siempre hay más que aprender, al fin y al cabo lo que importa es disfrutar el viaje.

 

“I won’t give up, no I won’t give in
‘Til I reach the end and then I’ll start again
No I won’t leave, I wanna try everything
I wanna try even though I could fail” *

 

 

* Esta fue mi canción durante todo el Open. La ponía religiosamente todos los sábados mientras desayunábamos, gracias por tu infinita paciencia Carlitos. Me hablaba demasiado claro como para ignorarla: no me voy a rendir. Quiero intentarlo aunque falle, no me voy a rendir hasta llegar al final… y empezar todo de nuevo.

 

 

Escrito por María Paz Echaurren, alumna Acción CrossFit.

Comentario
4
Coté

¡Que buena entrada!

Leslie González

Grande Maria Paz, ya volverás como siempre entregando todo en cada wod…se te extraña en las clases !! a cuidarse y aún queda Crossfit para rato!!!

Nicolas Spencer

Me encanto tu post Ma Paz, espero sirva de motivacion a muchos para animarse a participar en el Open este 2018! Y se vean tan enriquecidos de la experiencia como tu. Muxas gracias!!

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Felicitaciones, despues de 2 años es dificil volver. sobretodo si uno se deja estar pero ahi la motivación tiene que salir si o si. Podrias escribir alguna entrada sobre como alcanzaste tu motivación.
Saludos.

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