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27
09
2018

Por qué creo que Chile será como la sociedad del futuro de la película Wall-E

¿Recuerdan esa escena de la película de Pixar Wall-E, donde se muestra a los supuestos seres humanos del futuro? Gordos, sedentarios, sin poder moverse.

Tal cual, así me imagino a gran parte de la población chilena en unos 50 años más. Y es que ver una imagen así de cruda no se nos hace tan ajena.

¿Les pasa que tristemente sienten que así será?

¿Por qué? Porque el panorama se ve desolador, porque salir a la calle simplemente te hace abrir los ojos. Porque las cifras de obesidad siguen al alza, año tras año. Porque a pesar de los esfuerzos del gobierno y de sus programas que buscan mejorar la alimentación de la población chilena, seguimos viendo al cabro chico con la papa frita y bebida de la mano de sus padres. Porque la actividad física sigue muy atrás en la lista de prioridades de la mayoría. Porque la misma educación física en los colegios no logra crear una motivación real en los niños o niñas para que lleguen lejos. Porque existe aún una brecha gigante entre hombres y mujeres cuando se trata de deporte. Porque nos cerramos a las opciones establecidas y pensamos que ciertos deportes son segmentados por sexo. Porque nos faltan líderes verdaderos, ejemplos a seguir que sean intachables. Porque muchos creen que la pichanga de la semana cuenta como ejercicio. Porque a nuestros ancianos continúan diciéndoles que se queden quietos, que esperen que la vejez se los coma encerrados en sus casas, gastando su pensión en remedios, porque es la única opción que les recetan. Porque esperamos a que empiece el calor para preocuparnos, porque el verano sin polera es más importante que la vida entera.

Porque por más productos light que consumamos la verdad es que no sabemos comer. Porque la decisión de hacer ejercicio pasa por cómo me veo por fuera y jamás nos cuestionamos ni le damos la importancia necesaria a nuestro cuerpo por dentro, hasta que nos damos cuenta que estamos enfermos y ahí si nos lastimamos. Porque actualmente en este país, es más fácil abrir un local de comida rápida que sacar una patente municipal para un centro de entrenamiento. Porque vale más la pena endeudarse con cosas materiales que no son tan necesarias a invertir en tu salud o calidad de vida en entrenar. Porque no hay cultura. Porque simplemente no hay fácil acceso para todos y nadie nos educa para ser sanos, para ser activos, para sentirnos realmente vivos y capaces.

Por estas y tantas otras razones, espero que cuando llegue el día de que el panorama sea tal y cómo en la película, yo no esté viva para presenciarlo, porque no podría decepcionarme más de lo que como sociedad hemos construído y me quedaría así mismo como se sintió Wall-E: sin esperanza.

 

Escrito por Paulette Aspeé, MKT & Media Manager Acción CrossFit

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