Mi aventura hacia CrossFit

¿Cómo comenzó todo?Bueno, como todo en la vida, empezó con dolor. Para obtener un cambio real, debía salir de mi zona de confort.

Hace un tiempo ya, vivía con un sobrepeso notorio y poco saludable, en ese momento la empresa en donde trabajaba comenzó un plan para bajar los índices de sobrepeso y mejorar la calidad de vida de cada uno de sus empleados. Yo no quería, estaba cómodo siendo el gordito simpático, pero tuve que hacerlo. Me pesé y casi me caí de espalda al ver el número que marcaba la balanza: 130 kg. Nunca pensé que estuviese pesando tanto. La realidad me acababa de pegar tremenda cachetada: tenía principio de obesidad, y debía hacer algo al respecto. Inmediatamente me inscribí en un gimnasio tradicional, y desde el primer día lo odié. Todos allí me miraban mal, como un bicho raro y luego de un tiempo sentía que no me llenaba, odiaba ir y lo hacía simplemente por cumplir, la única actividad que disfrutaba eran las clases grupales de Body Combat. Sin embargo, en ese momento el gimnasio no me estaba entregando aquello que yo buscaba, pero no lo sabía aún.

El siguiente paso fue CrossFit. Mi primera clase fue en un box llamado ADN, en dónde fui sin saber nada, pero nada de nada. Me armé de valor y fui a la clase de prueba: quedé sin piernas, recuerdo que me dolió todo. Sin embargo, a este gordito le gusta sufrir y me inscribí, y de pasada inscribí a todos mis compañeros de trabajo. Si iba a sufrir, al menos lo iba a hacer en grupo. Comencé a ir todos los días, lo cual según mi condición no era lo recomendable, pero ya saben, soy porfiado. No podía hacer nada, ni pull-up, saltar cajón, trepar, mi movilidad era reducida y sin embargo, esta disciplina hizo que sacara lo mejor de mi. Después de cada clase practicaba todos los movimientos que no me salían, hablaba y compartía con todos, justamente eso fue lo más impresionante: me di cuenta que más que el hacer ejercicio, lo que me llenaba era estar en un lugar donde habían personas con un interés en común: divertirse haciendo deporte. No solo encontré amistad, unión y cariño, sino que también encontré aceptación: comencé a aceptarme por quién y cómo era.

En Septiembre del año 2013 llegué a Acción CrossFit, que en ese tiempo se llamaba Alianza CrossFit. No llegué solo, sino acompañado de un par de amigos de ADN y del trabajo (algunos incluso siguen entrenando hasta el día de hoy). Fue de nuevo un comienzo desde cero, aprendiendo todos los días algo nuevo, pero creyendo en mis capacidades. En Acción creció aún más mi visión de Comunidad, y de inmediato me sentí como en casa. Luego en el año 2015 una amiga llamada Kyle me cuenta que va a abrir un box y me pidió ser coach. Le dije que no, ya que yo no era coach, sin embargo ella insistió, decía que tenía algo especial. Luego de pensarlo harto decidí atreverme, ya que a pesar de no tener la carrera, sí me había dedicado a entender y estudiar cada uno de los movimientos de CrossFit cuando fui alumno, para poder sacarlos. Hice el Level 1 y me certifiqué, en Marzo de ese año hice mi primera clase como coach de Kayra CrossFit, siempre entrenando paralelamente en mi hogar, Acción CrossFit, en donde me ayudaban también a ser mejor en lo que hacía.

En Julio del 2015 me llegó una muy mala noticia: me desvincularon de la empresa en donde trabajé por 16 años. Cuando Daniel Dobbs se enteró de ello, me dio la posibilidad de tener unas horas de asistente y así comencé a ser parte del Staff del box. Siempre he tomado el rol de asistente como de coach, no por ego, sino por que siento que tengo la misma responsabilidad sobre la salud de los alumnos que siendo coach. Han pasado casi dos años desde que empecé a ser asistente en Acción y realmente siento que este es mi lugar. Amo estar acá, ya no es mi trabajo, es mi estilo de vida, lo paso demasiado bien enseñando y sobretodo me encana poder conectarme con las personas, sentir que puedo ayudarlos de alguna forma a que se encuentren a ellos mismos, se acepten y se sorprendan de sus capacidades. Soy un convencido de que cada uno es un universo diferente, sólo hay que saber apoyar para que salgan a la luz.

Nada es imposible, el “no puedo” no existe y los sueños sí se cumplen.

Quién diría que ese gordito buena onda de hace 6 años, que no podía hacer nada, terminaría siendo asistente y coach de CrossFit. Hoy a mis 43 años siento que soy capaz de hacer más cosas de las que hacía a mis viente: corro en cerros, participo en la Spartan Race, compito en CrossFit, entre muchas otras cosas. Todos los días aprendo algo y no hay día en que no quiera hacer algo nuevo, como Yoga que es mi gran nuevo desafío.

Gracias a esta enorme Comunidad, por permitir que les ayude. Cada día que pasa busco ser mejor para que tanto ustedes como yo seamos mejores.

 


Escrito por Patricio Plaza, asistente Acción CrossFit.