Cuando CrossFit pasa a ser más que un pasatiempo

Hoy hablaré desde mi experiencia y contaré mi historia, ya que cuando leo testimonios de otras personas me motiva a seguir adelante. Así que me atreví a escribir esto esperando generar el mismo efecto en otros.

 

Conocí el CrossFit hace años atrás y hoy puedo decir que fue el deporte que logró generar uno de los cambios más importantes de mi vida.

Hace 8 años sufrí anorexia y hace 5 años bulimia. Dos trastornos complicados que pude controlar y superar gracias a un equipo de nutricionistas, psiquiatras y al apoyo de mi familia y amigos. Sin embargo, la pelea más dura no está en volver a un peso ideal y “sano”, sino en hacer entender a tu mente, que lo que piensa y ve está mal y sobretodo, es irreal.

Estuve mucho tiempo luchando con la imagen que veía en el espejo, obsesionada con eliminar toda grasa en mi cuerpo, haciéndome sentir mal por no tener la figura que mi mente consideraba como “perfecta” o “ideal”. Años sintiendo que era un fracaso cada vez que algo no salía como esperaba y descargándome con mi cuerpo, porque según mi perspectiva era feo, porque no era lo que quería, porque no lo merecía.

Al momento en que entré a mi primera clase de eso llamado CrossFit, es donde todo empezó a cambiar. Aquí es cuando poco a poco empiezo a comprender que comer es bueno, que hace bien, que la comida no es mi enemiga y podemos tener una buena relación. El cuerpo necesita recargarse con el combustible correcto para que ande bien y no se rompa, esto lo aprendí de a poco, entrenando duro y exigiéndome todos los días un poquito más.

CrossFit ayudó a que comenzara a ver con otros ojos mi cuerpo, a sorprenderme de las capacidades que poseía, las cuales no tenía la más remota idea que existían. De la nada saqué los pull-up, pasé de hacer una sentadilla solamente con la barra a hacerla con 30 kilos, de hacer un snatch con el palito de PVC, a poder ponerle un par de discos chicos a la barra y así fui sumando. Entendí que las personas que entrenaban conmigo no estaban ni ahí con cómo es mi cuerpo, sino que me alentaban a realizar cada uno de los movimientos de la clase hasta que el reloj sonara. Comprendí que lo que importa aquí es que no te rindes, que sigues sin importar lo que tu mente te esté diciendo, finalmente aprendí a callar a la voz negativa que vive dentro de mi cabeza. Entendí y descubrí las cosas que podía hacer y que jamás me imaginé haciéndolas. Comencé a sorprenderme de mi misma, a estar feliz por mis logros y no sentir culpa por eso.

El camino es súper difícil. Es una pelea diaria y distinta, porque hay días bacanes y otros en los que no quiero saber de mi existencia, pero tengo un grupo de amigos y profesores que no dejan que me rinda por ningún motivo. Todo lo que implica CrossFit fue lo que me ayudó a mi, pudo haber sido volleyball, atletismo o danza. Todos guardamos nuestros propios demonios que nos hacen sentir inseguros y con poca confianza, la clave es aprender a sobrellevarlos y taparles la boca. Yo no tengo idea por lo que está pasando la persona que está a mi lado haciendo box jump, pero está ahí igual que yo, peleando por llegar a vencer a esos pequeños monstruos invisibles.

 

Escrito por: Aranza Rojas, Diseñadora Acción CrossFit.