Cómo la constancia me llevó a ser asistente de CrossFit

Hace tres años decidí hacer un cambio en mi vida. Un cambio emocional, psicológico y físico. Quizás lo encuentren exagerado, pero espero que más de uno se sienta identificado con lo que estoy por escribir. Antes de entrar y conocer CrossFit, siempre estuve ligada al deporte. Desde pequeña esperaba con ansias la clase de educación física, participaba en taller extra-programático que hubiese en mi colegio (football, volleyball, handball, etc). Siempre me gustó moverme, aunque suene algo coqueto, saben a lo que me refiero.

Claro, siempre me gustó estar en movimiento pero nunca fui lo suficientemente constante con las disciplinas que practiqué 🙄. Sin embargo ese gustito y esas ganas me llevaron el 2009 a estudiar Pedagogía en Educación Física, ya que quería conocer mas acerca de las diferentes disciplinas deportivas. Lo que no sabía era que me iba a enamorar de mi carrera, que iba a dedicarle tanto tiempo y motivación a enseñarle a las personas por qué se mueven, cómo lo hacen y para qué. Desarrollar la capacidad de conocer nuestro propio cuerpo, lo que llamamos conciencia corporal y espacial. Pero de seguro, lo que más me llena es cuando te agradecen lo enseñado, ya sea con una sonrisa, un “gracias profe”, la buena ejecución de un movimiento, sus gotas de sudor y sobretodo las ganas que le ponen para aprender.

Historia a parte

Como anécdota, durante mi estadía en la Universidad hice un curso de “Salvavidas” y me convertí en una chica Baywatch. Trabajé durante todo un verano vigilando piscinas y playas, fue muy entretenido aunque sacrificado ya que las vacaciones de verano eran las fechas de más demanda.

___________________________

El año 2014, cuando terminé mi práctica profesional, decidí tomarme un año sabático. Fue en ese entonces cuando un ex compañero de la universidad me invitó a entrenar en un box (Guerreros CrossFit) en La Florida, en donde ofrecían casi dos semanas de clases gratis, por inauguración.

Allí tuve mi primera clase de CrossFit y me di cuenta que la gran mayoría de lo que había aprendido en el colegio y la universidad estaba mal, los movimientos no los hacía bien y mi rango articular era nulo ¡Juraba que tenía la mejor sentadilla y que era seca haciendo push ups! Definitivamente esta disciplina se encargó de sacarme de mi burbuja deportiva y lo peor no fue eso. Cuando amanecí al otro día no podía mover ningún músculo de mi cuerpo, ¡ME DOLÍA TODO!

Y sin embargo volví. Había encontrado muy entretenida la dinámica de la clase, el ambiente y el coach. Recuerdo perfecto que en mi primera clase me enseñaron el Clean, yo veía a los alumnos que llevaban más tiempo hacer el movimiento y pensaba “jamás me voy a poder esa cosa”. Hasta que logré por primera vez ser constante, empecé a invertir en ropa y accesorios para CrossFit, compré muñequeras, cuerdas y calleras.

Mis tiempos de ocio disminuyeron, a pesar de que estaba en mi año sabático, me levantaba temprano todos los días, fiel a mi horario de las 11:00 hrs. Los viernes comenzaron a ser un día menos de carrete para poder levantarme temprano los sábados a entrenar. Mi motivación superaba el cielo y comencé a entrenar para competir, para superarme y medirme.

Me di cuenta que con constancia y perseverancia todo se puede lograr, que cuando uno se pone metas y lucha por ellas obtienes resultados muy positivos. Aprendí a controlar mis emociones, a manejar la frustración, rescatar cada corrección que me hacían los coaches como algo útil para mejorar mi postura y evitar lesiones.

Atreverme a competir me enseñó que no importa mucho el lugar que saques. Lo que importa realmente es si te salió ese movimiento que practicabas tanto, si lo pasaste bien y si quedaste con la sensación de haberlo dejado todo. Si lograste sentir todo eso, entonces obtuviste el primer lugar ¡Felicitaciones!

Aprendí lo que realmente significa el concepto de Comunidad dentro de un box, el darse la mano después de la clase, celebrar cada PR, lograr desbloquear algún movimiento o sencillamente felicitarse entre todos. Eso es lo que llamo celebrar la felicidad del otro.

Hoy no solo entreno CrossFit en la mejor Comunidad, sino que además trabajo aquí para que ustedes vivan esta disciplina de la misma manera que la viví yo, incluso mejor. Quizás vean muy lejano el ser como el alumno “pro” de la clase, pero recuerden que no se trata por ningún motivo de ser mejor que el otro, se trata de ser mejor que tú. Se trata de descubrir tus fortalezas tanto físicas como psicológicas, de crecer y de creer en ustedes y sus capacidades. Recuerden que todos partimos de cero.

Nosotros ya creemos en ustedes, sólo faltan que lo hagan ustedes.

3, 2, 1 ¡Comiencen!

 

P.D: Gracias infinitas por dejarme ser parte de esta Comunidad, que ustedes mismos han formado.

 

Escrito por Sofía Vera, Asistente Acción CrossFit.