Claudio Aravena: cuando una lesión te enseña a entender tu cuerpo

Hace un tiempo atrás yo era el típico hombre de gimnasio, al cual iba algo así como 5 veces por semana, sagradamente. Era algo casi automatizado en mi, iba a pesar de sentir que no me satisfacía. Lo hacía por cumplir y moverme un poco, sobre todo porque trabajo en gastronomía, lo que significa que siempre tengo y he tenido la tentación de comer, y comer MUCHO.

Fue así que dentro de mi aburrida rutina, decidí buscar algo distinto. Decidí salir de mi zona de confort y buscando entre varias disciplinas y formas de actividad física, encontré CrossFit ¿Qué sabía de este deporte? Bueno, digamos que NADA. Lo único que había escuchado era lo típico: CrossFit lesiona, es peligroso, bla bla bla, comentarios de personas que nunca habían estado en una clase. Así, decidí ir por una clase de prueba para sacarme las dudas y prejuicios de encima.

La primera sesión de prueba me dejó inmóvil durante una semana, lo suficiente para recuperarme y juntar la fuerza para inscribirme. El 1 de Septiembre del 2016 fue el día en que comencé a ser parte de la Comunidad del box, y también cuando todo comenzó a ser diferente en mi rutina: empecé a levantarme a horas que ni para trabajar lo había hecho (¡y con ganas!) y me sentía lleno de energía. Sentí cambios bastante rápido, a pesar de que luego de cada clase terminaba prácticamente muerto, no dejaba de pensar en cuándo venía la siguiente clase y qué tocaría esta vez. Me sentía sumamente motivado (y lo sigo estando), incluso luego de mi primer mes aumenté una clase a mi mensualidad.

Todo iba perfecto, aunque no me salieran todos los movimientos, sabía que eventualmente lo iba a lograr, no me estresaba por levantar más peso ya que tenía súper claro que era un tema de constancia y dedicación. Todo iba perfecto, hasta que pasó lo peor: en una clase de pistols con pull-ups me luxé mi hombro izquierdo intentando hacer un jumping pull up. Si, leíste bien, JUMPING PULL UP. Lo primero que pensé fue “M*erda, se salió de nuevo”, ya que hace un par de años ya me había pasado realizando otra actividad. El dolor, en una escala del 1 al 10, era 15. Afortunadamente estaba Nicolás Spencer y me ayudó a devolver mi hombro a su lugar. Mágicamente el dolor desaparece y lo que más recuerdo fue que me recomendó no dejar de entrenar, ya que de seguro los médicos me iban a decir lo contrario.

Dicho y hecho. Fui a hacerme controles y exámenes, y lo primero que me dicen fue “Hay que operar, no podrás hacer deporte por lo menos en un año. No puedes hacer nada o tu brazo se saldrá en cualquier momento”. Esas palabras me sabían como un jarabe para la tos, bien amargas. No podría pensar en que después de encontrar algo que me llenaba y me tenía muy motivado, tenía que dejarlo de lado. Sabía que debía buscar más opiniones al respecto.

En esa búsqueda me metí al sitio web de Acción CrossFit y vi el tema de Reintegracción, por lo que mandé un correo y me recomendaron que fuera al medico para tener un diagnóstico y así ellos pudieran guiarme de la mejor manera.

Así encontré un médico que consideraba que operar era la última herramienta, que primero tenía que probar con sesiones de kinesiología, ya que lo que tenía era una inestabilidad de hombros de nacimiento. Obviamente que ni se me pasó por la mente probar en clínicas, ya que lo había hecho antes y no me gustó: no había tanta dedicación y me atendían al mismo tiempo que otros 4 pacientes. Así, con orden médica en mano llegué al box y tomé Reintegracción con la Cata Tornquist, quién me tuvo un montón de paciencia, fue muy atenta y me apoyó en todo momento. Seguí todas sus indicaciones al pie de la letra, nunca dejé de entrenar pero si tuve que modificar muchos movimientos para poder cuidar mi lesión. Los profesores fueron un siete, me preguntaban cómo me sentía con mi brazo todas las clases, siempre súper pendientes. Fueron dos meses y medio de sesiones, en los que tuve que fortalecer mis hombros y tomar conciencia de mi cuerpo y del movimiento. Aprovechaba de tomar todas las clases de movilidad que podía y poco a poco fui mejorando.

¿Qué opino sobre Reintegra? Ha sido una gran experiencia. Mi motivación no paró y pude seguir adelante, tanto así que terminé inscribiéndome en el Challenge Acción y en el Open. En esta oportunidad me preocupé tanto de mis hombros que olvidé el resto de mi cuerpo y terminé con una lesión en la cadera. De vuelta al mismo médico de antes, quien me dijo “tu exploras tus límites hasta que los encuentras, debes ser más calmo” y notó que al parecer el tema de mi inestabilidad es total.

Finalmente, aquí estoy con la Cata en Reintegracción, quien me enseña a entender mi cuerpo y cómo se mueve. Sin embargo esta vez encontré un nuevo salvavidas: Yoga. Tomé la opción de cambiar todas mis clases por yoga, que además de mantenerme activo (tanto mental como físicamente) las profesoras me han ayudado mucho con mi flexibilidad.

Como conclusión a esta odisea dentro del mundo de las lesiones, les podría recomendar que si tienen alguna dolencia o lesión vayan a Reintegracción. Está dentro del mismo box, en dónde trabajan personas que aman lo que hacen y te apoyan en todo momento. También recomiendo las clases de Yoga, que aunque parezcan suaves créanme que no lo son, si o si sudarán y mucho, realmente es el complemento perfecto para lograr nuestros objetivos.

 

 

Escrito por Claudio Aravena, Alumno Acción CrossFit.