No te obligues!

Entrenar es muchas veces una vía de escape, un desafío personal en el que involucras muchos factores externos, los cuales te dan también la fortaleza para lograr grandes cosas. Entrenar es olvidarte de un mal día, de alguna mala noticia, es dejar un poco de lado la realidad y botar malas energías, para sentirte aliviado y satisfecho luego de cada clase.

Enfrentarnos a diario a un ritmo de vida acelerado, tener que rendir tanto física como mentalmente en el trabajo, la universidad o en la casa. Todo ese desgaste de energía pasa la cuenta y aunque queramos dar lo máximo en cada entrenamiento, muchas veces no lo logramos por el simple hecho de que nos sentimos sobrepasados.

Gritar, frustrarse, llorar, sentir rabia por no poder levantar la barra o completar las repeticiones. Todo es válido mientras no superes tu límite y mantengas la frustración a un nivel aceptable. Respira, el mundo no se acaba porque no lo logres al primer intento.

¿Qué tan seguido sientes que tu cuerpo te pide un descanso? ¿Lo escuchas? Quizás estás tan obsesionado con conseguir nuevos resultados que te olvidas de lo que realmente importa: tu bienestar. Tu cuerpo necesita descanso. Si bien, el practicar CrossFit puede para muchos ser una especie de terapia, termina agotándote y la mejor forma de recuperarte es quedándote quieto, al menos por un día. No es una obligación venir y darlo todo siempre. Relájate, no te lo tomes tan en serio, no somos atletas, somos personas normales, con responsabilidades, emociones y sobretodo con cargas, de cualquier tipo. Date un descanso de vez en cuando. Regalonéate. Date el tiempo de reponerte, tanto en cuerpo como en mente.

Mantén tu cabeza enfocada en tus objetivos, pero por ningún momento te olvides de que si la máquina no rinde al 100%, terminarás echándola a perder.

 

Escrito por: Paulette Aspeé, Community Manager Acción CrossFit.